LAS RELIQUIAS DE LA LUCHA OLÍMPICA PERUANA
Al partir los veteranos entrenadores Oscar Cervantes con 85 años y Carlos Mechan con 79, automáticamente la siguiente generación ocupan sus lugares
Pronto a cumplir 73 años, de los cuales 58 estoy relacionado a la Lucha Olímpica peruana desde el año de 1968, los referentes que nos antecedieron ya partieron a la gloria del señor, los entrenadores Oscar Cervantes Vidal a los 85 años y Carlos Mechan Guevara a los 79 años, ambos de penosas enfermedades que cuando se manifiestan ya es tarde, porqué si no hubiese sido así, estarían acompañándonos en los entrenamientos y en todos los eventos, como así fue, hasta que su salud les impedía estar presentes.
El profesor Carlos Guillermo Hurtado Torres OLY, mi compadre espiritual, soy padrino de uno de sus hijos, somos de la misma promoción de ingresar a practicar esta disciplina en el mes de mayo de 1968, cuando el gimnasio estaba en el tercer piso de la tribuna oriente del Estadio Nacional, cuyo ingreso era por la puerta 19, en donde estaba el ascensor.
El local era muy pequeño, debajo de la tribuna, por lo tanto, el techo era inclinado acortándose hacia la dirección de la cancha de fútbol. Había una colchoneta hecha de colchones para dormir de paja de 10 metros de largo, por cinco de ancho, lo cubría un cobertor de lona de los que usan los camiones de transportes, que servía para que los colchones no se separen entre sí, pero si tenías la mala suerte de que tu cara cayera sobre esa lona, la lijaba, quedando marcada por días, hasta que la piel se repusiera.
Los baños estaban en el segundo piso, justo debajo del improvisado gimnasio. En ese piso estaban las Federaciones de Esgrima y Gimnasia, con mejores locales que nosotros, como compartíamos duchas y baños nos conocíamos los deportistas, que también era un mundo muy pequeño, cuando viajábamos conjuntamente para algunos Juegos Deportivos del Ciclo Olímpico, íbamos a sus competencias a alentarlos y ellos en reciprocidad hacían lo mismo.
Después en el año de 1970 bajamos a la puerta 20 “A”, en donde antes era un Night club “El Olímpico”, que misteriosamente se quemó, se dice que el presidente de la Republica en la década de los 50, el “general de la alegría”, Manuel A. Odría se juntaba con bellas damas, “copetineras” ingresando por los sótanos de la cancha de fútbol desde la puerta 04 de la tribuna occidente del Estadio Nacional, escapando de su esposa.
Me acuerdo cuando ingresamos por primera vez a ese lugar para limpiarlo, liderado por el entrenador argentino León Genuth, las pulgas cubrían nuestras piernas, hasta que alguien ducho en estos menesteres agarró un periódico y le prendió fuego, indicando que nosotros hiciéramos lo mismo, recorrimos los ambientes con el fuego al ras del piso, las pulgas saltaban hacia el calor, chamuscándose instantáneamente. Este ambiente tenía unos 30 metros de largo, por cinco de ancho para colchonetas, habiendo las gruesas columnas que sostenían la tribuna oriente, que impedía tener un área de 10 metros cuadrados, que eran las medidas de competencias internacionales. Descubrimos que la mezcla de concreto es tan solida que no puedes poner un clavo en la pared.
Allí estuvimos hasta mayo de 1998, en que pasamos al gimnasio propio en la VIDENA, que ahora no existe, ya que sobre él está la plaza de las banderas de la moderna Villa Deportiva Nacional.
Para los que no nos conocen, ambos somos docentes de Educación Física, somos los primeros luchadores en ir a unos Juegos Olímpicos “Múnich 1972”, en el caso de Carlos Hurtado estuvo en dos, en “Moscú 1980” y el suscrito como entrenador en “Atlanta 1996”. Es por eso que ambos agradecemos la paciencia de las nuevas generaciones en mantenernos vigentes con nuestra presencia, en donde podemos dar fe del avance de nuestro deporte en el Perú, desde los tiempos en que nosotros comenzamos a practicar este milenario deporte en nuestra adolescencia. Nosotros ya hicimos nuestra parte, ahora las nuevas generaciones les toca continuar la obra.
Continuará.