va por su octavo presidente

APLICANDO EL SUEÑO AMERICANO EN EL PERÚ

Tuvieron que salir del país para lograrlo

Publicado: hace 2 horas

Sería el año de 1994, cuando un adolescente de 15 años que vivía en uno de los pasajes de la Av. Zarumilla tuvo la oportunidad de representar al Perú en un campeonato Panamericano de Lucha en la ciudad de México, su vivienda casi al borde del acantilado que va al río Rimac era bastante rustica, con paredes de adobe y techo de quincha, no tenían servicios higiénicos.

Después de regresar del evento deportivo, el Instituto Peruano del Deporte mediante la Federación de Lucha apoyaba con un dinero a los atletas, lo que hizo con su primer apoyo es hacer un baño completo en su casa. Un día visitándome en mi hogar, yo resido en una Urb. en el distrito de San Martín de Porres, me dijo: “Tu casa es un Palacio”. Le contesté: “Si lo comparas con tu casa si es un palacio; pero si la comparas con otras, verás que sólo es una covacha”.

Un día abusando de la confianza de mi compadre Juan Carlos Román Torero, que cumplía años, lo lleve a la casa en donde residía con sus padres, de unos 1,500 metros cuadrados, tres pisos, que estaba en Chacarilla del Estanque, allí recién comprendió lo que antes le había dicho.

En el año de 1998, se fue a los Estados Unidos, trabajó de todo y en todo, se llevó a la familia, a sus hermanos y algunos sobrinos, ahora casi la mitad residen allí, él es ciudadano estadounidense y le fue muy bien, pero muchas de sus inversiones las hacen en el Perú, en los Olivos tiene un edificio de cinco pisos, cada piso un departamento grande y los alquila, desconozco si tiene más casas.

¿Porqué cuento esto? El sábado fui invitado al cumpleaños de una de sus hermanas, en el distrito de San Miguel, en una casa que debe de tener 300 metros cuadrados, de tres pisos, muy bonita, que le pertenece a un sobrino que todavía se encuentra por los EEUU, y que se proyecta si Dios quiere, a tumbarla de aquí a dos o tres años, construyendo un edificio de departamentos.

Asistí con mi esposa y le conté la anécdota del chico de 15 de edad, que ahora tiene cerca de 50 años: “Mi casa era para él un Palacio, mira después de 32 años, todos ellos han comprado bienes inmuebles, se están proyectando para cumplir este sueño americano en el Perú; pero tuvieron que irse a laborar a otra parte, alejarse de la familia, de los amigos, disciplinándose con rigor, ahorrar, para al jubilarse allá, vivir holgadamente parte del año en el Perú.”

El Perú tiene todas las condiciones para despegar económicamente, de generar riqueza, para eso sólo hay un camino, producir más, es por eso la importancia de que la cultura del trabajo que tienen los peruanos, que quieren ganarse el sustento diario, no quieren dadivas, ni bonos gratis, para convertirlos en limosneros, siendo la principal función de Estado incentivar las inversiones privadas y que las empresas cumplan con la normativa laboral, sólo así habrá más dinero para invertirlo en seguridad, educación y salud.

Lima, 03 de febrero del 2026.


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