"LOS JOVENES A LA OBRA, LOS VIEJOS A LA TUMBA"
dicho de Manuel Gonzales Prada en su libro "Horas de Lucha"
Escrito a finales del siglo XIX
Me parece que este dicho cae a pelo a raíz de las últimas elecciones democráticas en el Partido Aprista Peruano, en donde un militante un voto, ha salido elegido un joven abogado y periodista Enrique Valderrama Peña de menos de 40 años de edad, dejando atrás a los dinosaurios, que se olvidaron las enseñanzas del único Jefe que tuvo el APRA: don Víctor Raúl Haya de la Torre, que siempre buscó la renovación, de allí que salieron en su momento los Muldes, los Alan, Del Castillo, Cabanillas, desplazando en el recambio a la generación de apristas revolucionarios del martirologio, los que sufrieron cárcel, persecución, marginación, que nunca tuvieron cargos estratégicos, ni recibieron altos sueldos de funcionarios, ni tampoco gozaron de las prebendas que te brinda dos gobiernos en el poder.
Los antiguos líderes que están ahora más allá de las siete décadas de edad, algunos llegando a los ochenta años, pretenden continuar al frente del centenario partido, mostrando las mismas caras devaluadas, sin la locomotora que era Alan García, el único líder preparado políticamente para ser presidente, demostrado en su última gestión 2006 al 2011 como tal, en donde crecimos al 8% del PBI durante tres años seguidos y todas sus obras las utiliza la población. Pongo de ejemplo la línea número uno del Tren Eléctrico entre Villa el Salvador y San Juan de Lurigancho, transportando millones de limeños al año; o el pago de la deuda externa al FMI; los colegios Emblemáticos y los hospitales todos ellos operativos, pero como tenemos memoria frágil y sesgada, preferimos creer que don Alan no se quitó la vida al negarse ser el payaso, como hizo el Lagarto Vizcarra con la "China" Keiko en su circo mediático y que anda por Suiza remando en canoa por sus lagos.
Nuevos aires llegan al Partido Aprista Peruano que ha llamado la atención al electorado ajeno a su ideología, al ciudadano joven de a pie por esta demostración democrática y que esperan que la gerontocracia añeja aprista respete la decisión de las urnas de sus militantes y sigamos lo que dijo a finales del siglo XIX don Manuel Gonzales Prada: "Los jóvenes a la obra, los viejos a la tumba".